:: República Argentina :: Sede Centro | Sede NOA | Sede NEA | Sede Cuyo | Sede Patagonia Norte ::

 


 

 

09.09.2016
NOTICIAS DE LA ENERC
EN PRIMERA PERSONA

Hoy escribe... Carolina Álvarez

Hoy escribe Carolina Álvarez, productora egresada de la ENERC, instructora de la ENERC y tutora del Concurso Raymundo Gleyzer “Cine de la base”.
Cuando me convocaron para escribir sobre mi experiencia como docente de las Sedes me entusiasmé e inmediatamente después, para qué mentirles, me dio un poco de susto. Aprovecho este espacio como excusa para hacer un repaso personal sobre mi formación y contarles todo lo que significa la Escuela para mí.

El ingreso que no fue

Siempre digo que yo a la escuela entré por casualidad, un poco por la puerta del costado. Cursé todo mi primer año como oyente, porque había quedado número 13 en la lista que marcaba en aquel entonces los 12 ingresantes a la carrera de Producción Cinematográfica.
Una vez que ingresé a primer año, junto a dos compañeras encaramos la producción de un largometraje documental que, gracias al apoyo de Dolly Pussi, en ese momento Directora, y a Adrián Muoyo y la gente de la Biblioteca, pudimos pre-producirlo desde la ENERC.

También en ese primer año conocí a Daniel Bustamante, alumno de la escuela que estaba realizando su corto Avant Premiere en el marco del Concurso de Historias Breves. Participé en ese proyecto como Asistente de Producción. Pocos años después y gracias a ese primer vínculo, Daniel y yo produjimos conjuntamente su ópera prima Andrés no quiere dormir la siesta, protagonizada por Norma Aleandro.

Apenas salida de la escuela tuve la oportunidad de trabajar con Pablo Rovito en Maíz Producciones. Algo que también debo agradecer a la institución, que me brindó la posibilidad de formarme con profesionales que ejercían su actividad en el medio y que me convocaron para trabajar con ellos.
Una de las cosas que marcó más a fondo esta etapa fue el apoyo que tuvo mi tesis El secreto de la sangre para participar en diversos festivales y muestras. Tan es así, que gracias a la Escuela me fue posible viajar al Berlinale Talent Campus. Ese viaje no sólo significó la primera vez que salí del país, sino también fue una ventana para conocer diferentes realidades cinematográficas de todo el mundo en un festival Clase “A” como es Berlín. Guardo de esa época muchos contactos y amigos con quienes realicé proyectos y hoy sigo desarrollando muchos otros.

Estar del otro lado

En el 2009 después de producir mi primer largo, me acerqué a la docencia como ayudante de la materia Producción para el resto de Nacho Rey. Después fui ayudante y compartí la cátedra de Desarrollo de Proyectos y finalmente en 2012 Pablo me ofreció el Taller de la Especialidad de Producción. Hoy esta materia para mí es un espacio de juego, creación y reflexión. Trato de ensayar y transmitir conocimiento como a mí me hubiese gustado recibirlo de mis docentes y, sobre todo, cosas que aún hoy estoy aprendiendo. Suelo hacer chistes respecto a que es un espacio para crear y hacer lo que no se hace en otras materias, pero juro que lo tomo con mucha seriedad. Habría que preguntarle a los alumnos, a ver qué piensan…

También, en paralelo con mi ingreso como instructora, comencé a cursar la Licenciatura en Enseñanza de las Artes Audiovisuales, articulación que la Escuela tiene con la UNSAM. Eso fue maravilloso porque me enseñó maneras nuevas de abordar y pensar la formación cinematográfica. Me llevó un tiempo poder terminar de cursar y recibirme, pero valió la pena. Es de las cosas de las cuales más me enorgullezco, porque siento que me hizo crecer y entender que un proyecto de articulación es super necesario para los que trabajamos en la actividad docente.


El Cine de la Base


¿Qué decirles de este proyecto? Muchas veces siento que es tanto lo que aprendo como lo que brindo. Es un ida y vuelta. Participar de un espacio de intercambio con colegas de otras áreas con el objetivo de fortalecer y ayudar a que se realicen películas, tiene un valor incalculable. Participo hace tres años en este Concurso como formadora de Producción. No existe en muchos lugares del mundo este tipo de intercambios, donde un participante pueda tener 4 semanas en el año a diversos profesionales con quienes intercambiar ideas y pareceres sobre su guión, propuesta de realización y diseño de producción. Espero que esto nunca se pierda porque es un gran terreno ganado en materia de formación.
Conocí gracias al Cine de la Base a gente valiosa tanto docentes como participantes. Así fue como me convocó Pablo Meza para la producción ejecutiva de su tercera película Las ineses, pronta a estrenarse.

Las sedes

Y ahora si llegamos a las sedes regionales, que es el tema para el cual me convocaron a escribir este artículo. Me desvié un poco del tema, pero intenté hacerlo lo más breve posible. Me parece que todo tiene sentido, entendiendo también el recorrido que vengo haciendo dentro de las institución.
Fui docente de Producción en la Sede NEA el año pasado y de Producción II en NOA durante este año. Me tocó ser además tutora de rodajes de ficción. Es una experiencia única. El nivel de profesionalización que tienen los alumnos en ambas sedes me hace imaginar un futuro muy promisorio para el cine regional. La sensación fue de estar asistiendo a rodajes de la industria.

Los chicos de las sedes están construyendo un espacio muy precioso para el futuro del cine nacional, en un espacio que están haciendo propio. La escuela en las regiones funciona como un faro y una plataforma de despegue.
En el caso de mi materia, trabajamos intensamente con el eje puesto en una presentación al Concurso Gleyzer, tratando de que se potencien las herramientas de la producción pero con un fin concreto: la continuidad de la producción en la región. A ellos ahora les cabe la gran responsabilidad que seguramente ejercerán con placer: que las regiones produzcan cada vez más y mejor cine pero desde la óptica particular de cada lugar. Que dejemos de hacer el cine desde Buenos Aires, que realmente se haga un cine federal. En este sentido me resulta de vital importancia la continuidad de políticas para el desarrollo regional, sobre todo el Concurso Raymundo Gleyzer y Cine de la Base porque ayudan a fortalecer y viabilizar este tipo de proyectos.

Ir a trabajar a las sedes implicó compromiso y energía dentro del aula. Tuve que pensar una propuesta didáctica que no aburriera a las dos horas, y creo que en algunos momentos lo logré y en otros, no. Los chicos ayudaron en ese sentido, porque construyeron conmigo un vínculo de confianza y tuvieron la honestidad de decirme cuando algo realmente los aburría o los agotaba. Supieron auto regularse como grupo, y enfrentaron situaciones como nos pasa a todos en la práctica profesional, de conflictos interpersonales que supieron resolver.

Dando clases y participando de los rodajes, me sentí como en casa porque la construcción cotidiana que se da con los alumnos permite una dinámica de confianza e intensidad, que desgraciadamente no siempre es igual en la Sede Centro donde nos vemos sólo una vez por semana.
Si tuviera que sacar una conclusión de toda esta experiencia, robaría una frase que me supo decir mi maestro de producción, Pablo Rovito: cuando miro a los chicos de la ENERC no veo alumnos, veo colegas.

Como verán, cada paso en esta profesión es un gran interrogante hacia lo que está por venir y que seguramente será maravilloso. Todo lo que hacemos es por algo y para algo. Por algo será que allá en el 2003, el destino quiso que, aunque el 13 pareciera una desgracia, terminara siendo un gran punto de partida.
Sólo me resta decir un GRACIAS ENORME Y EN MAYÚSCULAS a la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica.


Alumnos NOA


Alumnos NEA


Alumnos NEA


Alumnos NOA - Cena de fin de rodaje Casa Tomada


Clase final de Producción en NOA


Sede NOA