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10.6.2016
NOTICIAS DE LA ENERC
EN PRIMERA PERSONA

EN PRIMERA PERSONA: Tomás Kruse

Hoy escribe Tomás Kruse, reciente egresado de nuestra especialidad de Sonido, quien viajó a Cuba para participar de un curso de capacitación, fruto del convenio que la ENERC mantiene con la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (EICTV).

Hoy escribe Tomás Kruse, reciente egresado de nuestra especialidad de Sonido, quien viajó a Cuba para participar de un curso de capacitación, fruto del convenio que la ENERC mantiene con la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (EICTV).
Sin ni siquiera imaginarlo en el mejor de los sueños, recibí la noche del 15 de marzo un mail de Relaciones Institucionales de la ENERC invitándome a un taller de sonido directo en la Escuela Internacional de Cine y Tv, en San Antonio de los Baños, Cuba. Tuve que leer varias veces el mail porque me costaba creerlo. Tanta felicidad no me entraba en el cuerpo.
Con un papel que decía Thomas Crause, parado en la puerta del Aeropuerto Internacional José Martí se encontraba la persona que me llevaría a la escuela. Luego de haber buscado un cartel que dijera "Escuela de cine " o " EICTV ", supuse que esa persona con un cartel con un nombre parecido al mío podía ser quien me trasladaría.
- Escuela de cine -pregunté.
- Si, vamo'.

Aquel era "Grande", cuando me comentó su apodo, me recordó a "Jefe" el amigo de Jack Nicholson en “Atrapado sin salida”. "Grande" no era morocho ni de pelo largo. Más bien de tez blanca y canoso, pero sus movimientos y su forma de hablar eran similares a aquel personaje.
Caminamos hasta el auto, para mi sorpresa y alegría era un Lada de fines de los años ochenta. Costó un gran esfuerzo físico meter la primera, pero finalmente, corcoveando como un potrillo salvaje, salió. A medida que dejábamos atrás la ruta asfaltada del aeropuerto e ingresábamos a pueblos y rutas menos transitadas y menos asfaltadas, la geografía se asemejaba más a lo que sería la escuela.
Luego de varios kilómetros, atravesamos el pueblo de San Antonio de los Baños y llegamos a la estancia "San tranquilino", donde está ubicada la escuela.

El sistema de enseñanza se asemeja mucho al de la ENERC. Tres años de cursada, un primer año polivalente y dos años de la especialidad, que uno elige antes de ingresar. Un primer trabajo de tres minutos donde uno cumple todos los roles, y luego dos cortometrajes de ficción, en segundo y tercero, al que ellos llaman pre-tesis y tesis. La principal diferencia (además de que los alumnos viven en la escuela) es que las materias se dan en formato de taller. Un taller consta de una duración de dos semanas o un mes donde se cursa por la mañana (de 9 a 12 hs.) y tarde (de 14 a 17 hs.) y así se van dictando sucesivamente talleres hasta completar los cuatrimestres.

El taller comenzó con una bienvenida de Jerónimo Labrada. Para mí se materializaba ese famoso teórico que conocía a través de libros. Luego una presentación de cada alumno, seis compañeros latinoamericanos, de Brasil, Venezuela, Colombia, Panamá, República Dominicana y Guatemala. Y por último, el profesor: Yahuda Mayaan, israelí, formado en Estados Unidos. Sus clases superaron cualquier tipo de expectativa. Yahuda es un profesor-profesional.

Enumero a continuación alginas de las cosas que me hicieron pensar por qué es un gran profesor:
- No pierde tiempo en clase.
- No es ególatra, no habla de su trabajo en la industria. Si cuenta alguna experiencia laboral, lo hace didácticamente, no anecdóticamente.
- Nos presentó un programa detalladísimo y lo cumplió.
- Es franco y tiene bien en claro qué es lo que quiere enseñar.

Su objetivo fue enseñarnos una actitud profesional. Las clases se basaron en transmitirnos un método de trabajo, con mucha rigurosidad en las prácticas, enseñándonos a ser metódicos, ordenados y simples.

Vivir en la escuela creo que es una de las particularidades que la hace única. Habiendo estado tan solo dos semanas, apenas logré un esbozo de lo que es vivir allí. Cuba por su condición política es un país aislado, la escuela igual. Es una mini ciudad en el medio del campo, donde uno tiene todo lo necesario para vivir: comedor, cine, bar/café, sala médica, lavandería, pileta, canchas, entre otras cosas. Compartir todas las actividades con tus mismos compañeros de clase genera vínculos muy fuertes, tanto en los aspectos positivos como en los negativos.

Me resulta difícil intentar transmitir mi experiencia en la EICTV. Fue uno de esos momentos que quisiera congelar y mantener frescos en mi memoria para siempre. El abrazo final con dos compañeros brasileños, su forma de despedirme y su compañerismo durante todo ese tiempo. Fueron dos semanas muy intensas. Llegué en cero, sin conocer a nadie, ni sospechar cómo era la EICTV, y día a día, mientras iba adquiriendo conocimientos de sonido, también fui aprendiendo cómo es vivir, convivir y sobrevivir en la EICTV.

Realmente me llevo un montón de conocimientos y enormes recuerdos.
No creo que alcancen las palabras, pero quisiera agradecer especialmente a Pablo Rovito, Rector de la ENERC y a Laura Keegan y su equipo, del área de Relaciones Institucionales, por la generosidad y la dedicación; también a Jerónimo Labrada, María Julia Grillo y Heidy Carranza, de la EICTV, por haberme recibido de la mejor forma posible; a Yahuda Mayaan, por los saberes transmitidos; y a mis compañeros, por su cálido recibimiento.